CAMBIO DE
RESIDENCIA FISCAL

Un país te asfixia. Otro te hace crecer.

Te ayudamos a elegir la mejor residencia fiscal para ti y nos encargamos de todo el proceso de forma 100% legal.

POR QUÉ CAMBIAR LA RESIDENCIA FISCAL

El cambio de residencia fiscal es, con diferencia, la estrategia fiscal más efectiva.

El motivo es sencillo: el país que te considera residente fiscal es el que decide cuánto pagas y cómo lo pagas.

CASOS REALES

Todos los datos han sido anonimizados por confidencialidad.

María

Autónoma

Cambió su residencia fiscal a Panamá y redujo un 68% sus impuestos, ahorrándose el IRPF, el IVA y la Seguridad Social.

Pedro

Empresario

Trasladó su residencia a Dubái y ahora recibe su salario y dividendos totalmente libres de impuestos.

Luis

Inversor

Reubicó su domicilio fiscal a Tailandia, donde ha logrado tributar un 0% sobre todas sus inversiones internacionales.

¿QUIÉN PUEDE CAMBIAR LA RESIDENCIA FISCAL?

SÍ puede quien:

NO puede quien:

cómo hacerlo legalmente

Existen unas reglas diseñadas para atraparte fiscalmente, son las conocidas como criterios de residencia fiscal.

Solo necesitamos dar 3 pasos para cambiar de residencia fiscal legalmente:

01.

Dejar de cumplir los criterios del país donde NO queremos seguir pagando impuestos.

02.

Cumplir los criterios del país donde queremos ser residentes fiscales.

03.

Si cumples en ambos países, desempatar mediante un Convenio de Doble Imposición.

¿EL PROBLEMA? Cada país aplica criterios distintos, y muchos son subjetivos. Entre ellos:

errores que salen muy caro

La solución es sencilla: planificación.

Cuando todo está bien estructurado, no hay debate: estás 100% blindado.

LA MEJOR RESIDENCIA FISCAL PARA TI.

No existe “la mejor residencia fiscal”. Existe la mejor para ti.

Por ejemplo, un país ideal para freelancers puede ser un error para inversores.

Y no todo son impuestos:

Factores como seguridad, coste de vida, cultura o requisitos son determinantes para elegir bien.

ASÍ LO HACEMOS EN NÓMADAS FISCALES

01.

Analizamos tu situación y objetivos: residencia actual, movilidad, ingresos, patrimonio y contexto personal.

02.

Confirmamos que en tu caso el cambio es viable legalmente.

03.

Te ofrecemos una comparativa con los mejores países para que elijas libremente y diseñamos la estrategia de salida.

04.

Gestionamos todo lo necesario en el nuevo país y la ruptura con el anterior, para que no tengas que preocuparte de nada.

Todo este proceso depende del timing.

Si lo inicias tarde, perderás un año entero de ahorro fiscal.

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ASÍ LO VIVEN NUESTROS CLIENTES

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Cuéntanos tu situación y objetivo. 

La primera consulta es gratuita.

Estudiaremos tu caso y, si podemos ayudarte, te diremos por dónde empezar.

Preguntas Frecuentes sobre el cambio de residencia fiscal

No. No es suficiente.

De hecho, es uno de los errores más comunes.

Muchos países «no te sueltan” si no demuestras que ya eres residente fiscal en otro.

Además, el centro de intereses económicos, la vivienda o los vínculos personales pueden seguir atándote si no se planifican bien.

Tendrás que planificarlo con más detalle.

En la mayoría de los casos, el cambio es viable. Pero mantener vivienda, pareja, hijos o propiedades en tu país de origen aumenta el riesgo y exige una estrategia mucho más sólida para que el cambio sea defendible.

Y recuerda: la pareja o los hijos a cargo pueden ser un factor determinante… pero no siempre lo son. Todo depende del conjunto.

Es un criterio que muchos países (como España) utilizan para considerarte residente fiscal según el origen de tus ingresos o la ubicación de tu patrimonio.

El problema es que tiene un componente subjetivo y no siempre está claro cómo se interpreta.

Por eso, si no lo estructuras bien, puedes seguir siendo considerado residente fiscal sin darte cuenta.

No es obligatorio, pero sí altamente recomendable. 

Es la prueba con mayor peso. La más sólida.

Puedes apoyarte en otras evidencias, pero sin una estructura sólida de pruebas, el cambio se vuelve vulnerable.

Sí, depende del país.

Hay residencias fiscales como Paraguay, Chipre o Emiratos Árabes que te consideran residente fiscal pasando mucho menos de 183 días, siempre que cumplas otros criterios.

Entre 3 y 6 meses, pero el timing es clave.

En muchos casos, puedes empezar a beneficiarte desde el momento en que tomas la decisión. En otros, el efecto real no se ve hasta el año siguiente.

Todo depende del momento del año en el que inicies el proceso, tus fuentes de ingresos y de si es viable desvincularte a tiempo (días, centro de intereses, etc.).

DOMINA LAS RESIDENCIAS FISCALES